lunes, 6 de marzo de 2017

24 horas de cultura audiovisual

Sábado

Me levanté gracias al despertador de móvil, pasé por al lado de la televisión y mi hermana estaba viendo “Tu cara me suena” en diferido, lo ignoré por completo.



 Cuando salí de casa no vi ninguna señal ya que mi primo me estaba esperando con el coche para irnos, escuchando a Bon Jovi, a la playa.


 En el camino para salir de la ciudad vi carteles de anuncios, el cartel de Carrefour,  la señal verde de varias farmacias y cantidad de semáforos que nos obligaron a frenar a lo largo de todo el paseo Alfonso XIII. 


        
 A la vuelta, más de lo mismo pero esta vez íbamos escuchando la pandilla de Drilo que tanto le gusta a mi primo pequeño.




      Después, alrededor de la hora de comer, dimos un paseo y observamos la cantidad de carteles, anuncios y logotipos que hay por la calle, bares, por ejemplo, “La Uva Jumillana”, restaurantes, tiendas de ropa, como “Sfera”, de chuches, de zapatos…


        De repente, suena la melodía del móvil de mi primo para reclamar una respuesta a “¿Se puede saber dónde estáis? Os estamos esperando para comer.” (Como siempre pienso, no te cases con los suegros). Llegamos a casa y, por si cabía alguna duda, todavía faltaba su propia mujer y media hora para terminar de hacer la comida. El caso es que durante ese tiempo, aparte de hablar, le enseñé un vídeo del principio de la película "Las vacaciones de Mr. Bean" que recientemente había visto y me había hecho muchísima gracia. 

Comimos, dormimos la siesta y repetimos la operación “pasear tranquilamente”. Esta vez no fue tan tranquila como por la mañana ya que por todas partes se respiraba ambiente de carnaval: trajes de mil colores, lentejuelas, plumas y altavoces con un volumen altísimo para destrozar los tímpanos de la gente que pasa por su lado. Solo se oía música carnavalera de la que te coge la mano y te obliga a bailar. 



Por la noche, después de cenar, me arreglé para salir y para ello me metí en la lista de reggaetón de Spotify de mi mejor amiga para entrar en el ambiente festero que me esperaba a lo largo de la noche. 

 Me llaman al móvil, bajo y solo vuelvo a coger el móvil para hablar por WhatsApp con amigos que quería ver esa noche y para hacernos fotos de esas que es mejor que tus padres no vean. Cuando llegué a mi casa no me fijé en ninguno de los carteles por los que pasé delante, solo desconecté las alarmas del móvil y lo silencié por completo, había sido una noche larga.


Lunes

*Melodía irritante* La alarma, otra vez. Qué pesadita. Miro la hora, las 7:05h. Uih, ya es la segunda vez que suena. Me levanto, desayuno, me aseo, me visto y me voy. Tengo demasiado sueño como para fijarme en los carteles y semáforos que me encuentro pero sé perfectamente por dónde paso: el taller de coches, el Abanico, el NH. Me subo en el coche, pongo la radio y cierro los ojos. Solo escucho en la lejanía RNE y Ondacero, ya que a mi padre le encanta variar entre ambas. Nos paramos en uno de los tantos semáforos del paseo. *Pi pii piii* Las ocho. Cambiamos la emisora a Cope para escuchar a Carlos Herrera, de ahí ya no se mueve.   Carlos Herrera en COPE

Me bajo del coche y me fijo, mientras estoy parada en un semáforo, que la papelería de enfrente del instituto y la cafetería C.B.C. ya están abiertos con sus carteles colgados otro día más. "I.E.S. Isaac Peral" leo.





 Entro a clase y el profesor ha encendido el ordenador y el proyector. Paso toda la mañana en clases normales, sin móvil, sin ordenador, sin música. De camino a casa me paro en semáforos y veo carteles de autoescuelas, gimnasios, farmacias y todo tipo de locales, por supuesto cerrados ya que a esa hora solo los bares se encuentran abiertos. Como viendo House.

Termino de comer y me encierro en mi habitación para estudiar filosofía. En apuntes, sin dibujitos ni fotos para entretenerme. Ceno, me ducho y me acuesto. Ya está bien por hoy.