Sábado
Me levanté gracias al despertador de móvil, pasé por al lado de la televisión y mi hermana estaba
viendo “Tu cara me suena” en diferido, lo ignoré por completo.
Cuando salí de casa no vi ninguna señal ya que mi primo me estaba esperando con el coche para irnos, escuchando a Bon Jovi, a la playa.
Cuando salí de casa no vi ninguna señal ya que mi primo me estaba esperando con el coche para irnos, escuchando a Bon Jovi, a la playa.
En el camino para salir de la ciudad
vi carteles de anuncios, el cartel de Carrefour, la señal verde de varias farmacias y cantidad
de semáforos que nos obligaron a frenar a lo largo de todo el paseo Alfonso
XIII.
A la vuelta, más de lo mismo pero
esta vez íbamos escuchando la pandilla de Drilo que tanto le gusta a mi primo
pequeño.
Después, alrededor de la hora de comer, dimos un paseo y observamos la
cantidad de carteles, anuncios y logotipos que hay por la calle, bares, por
ejemplo, “La Uva Jumillana”, restaurantes, tiendas de ropa, como “Sfera”, de
chuches, de zapatos…
De repente, suena la melodía del móvil de mi primo para reclamar una respuesta a “¿Se puede saber dónde estáis? Os estamos esperando para comer.” (Como siempre pienso, no te cases con los suegros). Llegamos a casa y, por si cabía alguna duda, todavía faltaba su propia mujer y media hora para terminar de hacer la comida. El caso es que durante ese tiempo, aparte de hablar, le enseñé un vídeo del principio de la película "Las vacaciones de Mr. Bean" que recientemente había visto y me había hecho muchísima gracia.
Comimos, dormimos la siesta y repetimos la operación “pasear tranquilamente”. Esta vez no fue tan tranquila como por la mañana ya que por todas partes se respiraba ambiente de carnaval: trajes de mil colores, lentejuelas, plumas y altavoces con un volumen altísimo para destrozar los tímpanos de la gente que pasa por su lado. Solo se oía música carnavalera de la que te coge la mano y te obliga a bailar.
Después, alrededor de la hora de comer, dimos un paseo y observamos la
cantidad de carteles, anuncios y logotipos que hay por la calle, bares, por
ejemplo, “La Uva Jumillana”, restaurantes, tiendas de ropa, como “Sfera”, de
chuches, de zapatos…De repente, suena la melodía del móvil de mi primo para reclamar una respuesta a “¿Se puede saber dónde estáis? Os estamos esperando para comer.” (Como siempre pienso, no te cases con los suegros). Llegamos a casa y, por si cabía alguna duda, todavía faltaba su propia mujer y media hora para terminar de hacer la comida. El caso es que durante ese tiempo, aparte de hablar, le enseñé un vídeo del principio de la película "Las vacaciones de Mr. Bean" que recientemente había visto y me había hecho muchísima gracia.
Comimos, dormimos la siesta y repetimos la operación “pasear tranquilamente”. Esta vez no fue tan tranquila como por la mañana ya que por todas partes se respiraba ambiente de carnaval: trajes de mil colores, lentejuelas, plumas y altavoces con un volumen altísimo para destrozar los tímpanos de la gente que pasa por su lado. Solo se oía música carnavalera de la que te coge la mano y te obliga a bailar.
Me llaman al móvil, bajo y solo vuelvo a coger el móvil para hablar por WhatsApp con amigos que quería ver esa noche y para hacernos fotos de esas que es mejor que tus padres no vean. Cuando llegué a mi casa no me fijé en ninguno de los carteles por los que pasé delante, solo desconecté las alarmas del móvil y lo silencié por completo, había sido una noche larga.
Lunes
Me bajo del coche y me fijo, mientras estoy parada en un semáforo, que la papelería de enfrente del instituto y la cafetería C.B.C. ya están abiertos con sus carteles colgados otro día más. "I.E.S. Isaac Peral" leo.
Entro a clase y el profesor ha encendido el ordenador y el proyector. Paso toda la mañana en clases normales, sin móvil, sin ordenador, sin música. De camino a casa me paro en semáforos y veo carteles de autoescuelas, gimnasios, farmacias y todo tipo de locales, por supuesto cerrados ya que a esa hora solo los bares se encuentran abiertos. Como viendo House.
Termino de comer y me encierro en mi habitación para estudiar filosofía. En apuntes, sin dibujitos ni fotos para entretenerme. Ceno, me ducho y me acuesto. Ya está bien por hoy.




